Que pasó
El 23 de septiembre, la Cámara de Diputados rechazó la reforma migratoria porque obtuvo 88 de los 89 votos necesarios. La iniciativa del Ejecutivo buscaba ampliar el plazo de detención de migrantes irregulares desde cinco hasta 60 días.
El 25 de septiembre, tras el rechazo, el Gobierno evaluaba opciones para insistir en el Senado y reflotar la propuesta. La discusión quedó así abierta pese a que el proyecto no logró aprobarse en su primera votación en la Cámara.
El debate
El punto de fondo es cuánto tiempo puede mantenerse detenida a una persona migrante en situación irregular mientras se tramita su eventual expulsión. El Gobierno defiende la ampliación del plazo como una herramienta para hacer viables esos procedimientos, mientras que el rechazo parlamentario muestra que la medida enfrenta resistencia política.
La reforma también expone la dificultad de conseguir las mayorías necesarias para modificar las reglas migratorias. Como la votación terminó con una diferencia mínima, el Ejecutivo intenta encontrar una fórmula para que la propuesta no quede definitivamente fuera de la agenda.