Que pasó
A fines de julio, los conductores chilenos enfrentaron un alza brusca de $32,9 por litro en las gasolinas y $28,5 en el diésel. Este incremento se explica por la inestabilidad en Medio Oriente y daños en refinerías internacionales que dispararon el precio del petróleo por sobre los 100 dólares el barril.
El Gobierno, a través del Ministerio de Hacienda, reconoció que el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO) está operando cerca de sus límites legales. Aunque el sistema amortiguó parte del golpe, no pudo evitar que el alza fuera significativa, lo que ha generado preocupación por el impacto en la inflación y el transporte.
El debate
La discusión gira en torno a si el Estado debe inyectar más recursos al MEPCO para evitar que las bencinas sigan subiendo o si debe permitir que el precio internacional se traspase a los consumidores para no afectar el déficit fiscal. Sectores del transporte ya han advertido que, de mantenerse estos precios, será inevitable un reajuste en los fletes y, por consecuencia, en el precio final de los alimentos.