Acusan "canutofobia" y prejuicio religioso ante críticas a futura ministra de la Mujer
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El nombramiento de Judith Marín (PSC) en el gabinete de José Antonio Kast intensificó la pugna política por su perfil evangélico ultraconservador y pasado activista contra el aborto. Mientras el oficialismo la califica de “fanática” por antiguas protestas donde fue desalojada del Congreso, desde la futura oposición DC y la derecha blindaron su designación.
La defensa se centró en denunciar una supuesta “canutofobia” y discriminación por su fe, asegurando que no habrá retrocesos en derechos ganados. Sin embargo, figuras de Republicanos y el PSC debieron salir al paso tras viralizarse registros de Marín gritando consignas religiosas en el Senado durante la tramitación de las tres causales en 2017.